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Camino hacia la nada o hacia el todo en una vida donde un hombre que se cree todos los hombres nos impone reglas, sueños, caminos, libertades acompañadas de semáforos en rojo. No tengo intenciones de llevar cuenta de mis pasos, de asegurarme de ir dejando huellas, de ver al frente y seguir otras, ajenas a las mías. Ni hacia atrás ni hacia adelante. Camino cosas indecibles, atemporales. Pasado y futuro son creaciones del hombre bautizadas con diferentes adjetivos que no son sino sinónimos para referir ahoras. Una invención más, una mentira humana. Así, el “presente” es el epílogo de la memoria y un epígrafe al olvido. El aleph borgeano. El punto donde soy y existo en todas las formas y todos los espacios vacíos de eso que insisten en llamar tiempo. Qué más da hacia donde me dirijo? Llegaré inevitablemente a donde van mis pasos. Puede ser un lugar sin nombre, paraíso virgen de hombres y sus leyes.


